Mi Día de Andalucía

En esta entrada vais a ver comida. MUCHA comida. Pero también vais a ver personas. Familias. Amigos. Música. Baile. Ilusión. Fiesta. Y amor. MUCHO amor.

Sí, hoy es el día de Andalucía. Ha sido el día de mi tierra, de la que nos vio nacer a tantos. Tantos artistas, escritores, cantantes, obreros, cocineros, mecánicos, administrativos, empresarios, enfermeros, médicos, pescaeros, hosteleros... La sangre de tantas personas y culturas se han mezclado en estas tierras que puedo decir, con orgullo, que soy medio íbera, mora, hispana, que tengo la música en mis venas y que sí, me arranco con Camarón, con Lorca o con Machado y me apasiona Velázquez. Pero más me apasiona mi familia, mi pueblo, mi ciudad y mi cultura.
Mi día ha empezado como otro cualquiera: alarma, desayuno con Friends, lectura matutina para despejar la mente (ahora estamos en una lectura conjunta las administradoras de los perfiles de Instagram @lesincele, @estoyentrepaginas y yo con El oro del depredador, segunda parte de Máquinas mortales), ducha... Es aquí donde las cosas comienzan a volverse un pelín distintas.
Como cada año, el Ayuntamiento de Viator, mi pueblo, ha organizado varias actividades para los habitantes del pequeño municipio almeriense, que consisten en exhibiciones de varias escuelas de baile flamenco, actuaciones musicales y una gran comida en las instalaciones deportivas. Y, también como todos los años, mi padre se ha levantado a las siete de la mañana para acudir a cortar verduras para las dos enormes pailas de arroz que se han repartido (no exagero, eran enormes). Para entrar en materia, mi madre (que se pasó toda la tarde de ayer cocinando para hoy, después de estar todo el día viajando porque volvíamos de nuestras pequeñas vacaciones) y yo hemos ido un poco más tarde para ayudar a montar el chiringuito, porque nosotros somos así: o hacemos las cosas a lo grande o no las hacemos, así que no se nos ha ocurrido otra cosa que montar algo así como un convite de comunión. Tres mesas, dos toldos, más de veinte personas con sus veinte sillas... Lo normal.

Para muestra, un botón: mi padre enganchando al árbol que teníamos detrás las cuerdas para que no volara el toldo.
Paco, un amigo de la pesca de mi padre, nos guardaba el sitio como buen guarda jurado; para que os lo imaginéis, parecía un patriarca con sus gafas de sol vigilando todo el campo, como buen mozo. Tras los saludos de rigor, tocaba dar una vuelta para ver el trabajo de todas las personas que han ayudado a que este día haya sido lo que fue: maravilloso para todos. Las paellas ya tomaban forma, las bebidas listas para ser repartidas y algunos cocineros tomándose un merecido descanso. Poco tardó en sonar la música dentro del pequeño parque que recogería, a la pocas horas, a más de cien personas en busca de un plato de arroz y habas, típica comida andaluza en esta fecha tan señalada.

Ah, y un bollo de pan, una rodaja de limón y una bebida a elegir, no olvidemos esos pequeños detalles que hacen especiales un plato popular.
Conforme iban llegando nuestros compañeros de batalla, las risas y los gritos de entusiasmo aumentaban, así como las típicas frases de estas reuniones: "Yo he traído platos", "Yo también, y vasos", "¿Quién traía la carne?", "¡Niña! ¡Pásame el cuchillo que este no corta!", "Toma, ve pasando platos para el fondo norte", "¡Indalo, la chimenea!" (este lo entenderéis en la siguiente foto, no os preocupéis), "Madre mía, nene, qué bueno está to", "¿Has probao' la tortilla? Que la han hecho con amor", "¡CHACHO! ¡VENTE PA'CA QUE HE PILLAO' SOMBRA!". Exacto, lo típico.
Tras varias horas de comida, cuando ya pensábamos que todo había terminado, nada más lejos de la realidad... Han traído el invento del siglo: la plancha con carcasa incorporada para que el viento no apague la llama. Porque no sé si lo sabéis, pero aquí en Almería es imposible que pasemos un 28 de febrero sin viento. Es físicamente imposible. ¿Con veinte grados a la sombra? Claro que sí, pero con tu buena ventarea que te carde bien la melena cual secador de peluquería. 
Volviendo a la plancha, os ilustro:

Por si algún listo ve esto y cree que puede robar la idea, que desista: está patentada.
Ahora sí, llegamos al momento de los postres. Bizcochos, roscos, pestiños, papaviejos... Se huele a Semana Santa, se huele a Andalucía, se huele al arte que todos desprendemos y se huele a mucha gente pasando uno de sus mejores días en estos tiempos tan convulsos. Además, nos hemos echado una buena carrera la mitad cuando ha comenzado a llover; eso sí, aguantamos hasta esa hora, que aproximadamente serían las seis de la tarde, más o menos.
He querido contaros mi día de Andalucía porque creo que es importante resaltar cómo una festividad une a tantísima gente. Cómo salen a relucir miles de conversaciones y debates en comidas improvisadas, como las de antes, de esas que llaman "de toda la vida". Cómo resalta la idea de que no es tan complicado hacer feliz a unos pocos con algo tan simple como reunirlos en un espacio para celebrar que nuestra tierra sigue viva, que su corazón sigue latiendo y que no dejará de hacerlo, salga el sol por donde salga. Hoy he visto gente orgullosa de llevar los colores verde y blanco, de formar parte de una comunidad tan grande y con tanto corazón que pocos se van de aquí sin una sonrisa en la cara. 
Muchas veces valoramos poco lo que tenemos, casi nada; nada en mil ocasiones. Si tan solo nos parásemos a mirar, como yo he hecho hoy varias veces desde la silla de la playa donde me he sentado... Si tan solo girases la cabeza para despegarla de la pantalla, para ver que estás vivo, que debes dar gracias de haber nacido en una pequeña parcela de tierra donde han pasado tantísimas cosas, donde la historia cobra vida en cada rincón, donde te reciben con los brazos abiertos...
Estoy orgullosa de ser andaluza, almeriense y viatoreña. Y sí, lo digo, lo digo sin tapujos porque no veo razón para usarlos. Porque quiero más días así, con amigos, con familia, viendo las caras de felicidad de tantas personas que, por un día, por un solo día, se han olvidado de todo el mal que inunda las calles del globo. 
Gracias, Andalucía, por darnos un día para poder celebrar; para poder celebrarte.

2 comentarios:

  1. ¡FELIZ DÍA DE ANDALUCÍA ATRASADO!
    Me alegra que lo disfrutaras tanto
    Un besazo ^^

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