Dioses y libros: Frey

Pocos han oído hablar de él, pero resulta ser uno de los más importantes por dar vida.


Frey y su historia
[Fuente: monografias.com]

Frey, dios de las tierras de los elfos
Frey, o Fro, como se le conocía en Alemania, era hijo de Njörd y Nerthus, y vio la luz en Vanaheim. Consiguientemente, pertenecía a la raza de los Vanir, divinidades del agua y del aire, pero fue cálidamente bienvenido en Asgard cuando llegó allí como rehén, junto a su padre. Ya que era costumbre entre las naciones nórdicas conceder algún regalo valioso a los niños cuando salía el primer diente, los Aesir le entregaron al joven Frey el bello reino de Alfheim, o "Tierra de las Hadas", el lugar de los elfos de la luz.
Allí, Frey, el dios de la dorada luz del Sol y de las cálidas lluvias de verano, tomó su residencia, encantado con la compañía de los elfos y los hados, que implícitamente obedecían todas sus órdenes y a la más mínima de sus señales iban de acá para allá, haciéndolo todo el bien en su poder, pues ellos eran espíritus preeminentemente benéficos.
Frey también recibió de los dioses una maravillosa espada, un símbolo de los rayos del Sol, que tenía el poder de vencer en la lucha, por su propia voluntad, tan pronto como fuera desenfundada de su vaina. Frey la usaba especialmente contra los gigantes de hielo, a quienes odiaba casi tanto como lo hacía Thor y ya que portaba su reluciente arma, a veces ha sido confundido con el dios de la espada, Tyr o Saxnot.
Los enanos de Svartalfheim le dieron a Frey el jabalí de cerdas de oro, Gullinbursti ("el de las cerdas de oro"), una personificación del Sol. Las relucientes cerdas de este animal estaban consideradas como símbolos, o bien de los rayos solares, o del grano dorado, que a su orden se ondulaba sobre los campos de cosecha de Midgard, o de la agricultura. Se suponía que el jabalí (rasgando la tierra con su afilado colmillo) había sido el primero en enseñar a la humanidad el arte del arado.
Frey cabalgaba a veces sobre el maravilloso jabalí, cuya velocidad era increíble y en otras ocasiones, lo enjaezaba a su carro dorado, que se decía contenía frutas y flores que él esparcía profusamente sobre la faz de la Tierra.
Frey era, además, el orgulloso propietario no sólo del intrépido corcel Blodughofi, el cual cabalgaba a través del fuego y el agua a sus órdenes, sino también del barco mágico Skidbladnir, una personificación de las nubes. Esta embarcación, que navegaba sobre tierra y mar, era arrastrada siempre por vientos favorables y era tan elástica que podía asumir proporciones lo suficientemente grandes como para transportar a los dioses, sus corceles y todo su equipaje, pero también podía ser doblada hasta alcanzar el tamaño de una servilleta y ser guardada en un bolsillo.

El Cortejo a Gerda
En uno de los cuentos del Edda se relata que Frey se aventuró en una ocasión a ascender hasta el trono de Odín, Hlidskjalf, desde cuyo elevado asiento su mirada contemplaba todo el ancho mundo. Mirando hacia el Norte helado, vio a una joven y bella doncella que entraba en la casa del gigante de hielo Gymir y, al elevar su mano para asir el picaporte, su belleza radiante iluminó mar y tierra.
Un momento más tarde, esta adorable criatura, cuyo nombre era Gerda, y que es considerada como la personificación de las relucientes luces del Norte, se desvaneció dentro de la casa de su padre y Frey regresó pensativamente hasta Alfheim, con su corazón oprimido del anhelo de convertir a esta bella doncella en su esposa.
Enamorado profundamente, se tornó melancólico y distraído en extremo, y comenzó a comportarse tan extrañamente que su padre, Njörd, se alarmó mucho por su salud y le ordenó a su sirviente preferido, Skirnir, que descubriera la causa de su repentino cambio. Tras mucha persuasión, Skirnirfinalmente logró obtener de Frey el relato de su ascensión a Hlidskjalf y de la hermosa visión que había contemplado. Confesó su amor y también su más profunda desesperación, ya que Gerda era la hija de Gymir y Angurboda y una familiar del gigante asesinado Thjassi, por lo que temía que nunca viera su petición favorecida.
Skirnir, sin embargo, replicó de forma consoladora que no veía la razón por la que su señor veía el caso de forma pesimista y se ofreció a ir y cortejar la doncella en su nombre, si Frey le dejaba su corcel para el viaje y le entregaba su reluciente espada como recompensa. Muy alegre ante la perspectiva de ganarse a la bella Gerda, con gusto le entregó a Skirnir la brillante espada Saxnot y le dio permiso para que usara su caballo. Pero pronto recayó en el estado de ensimismamiento que se había hecho habitual en él desde que se había enamorado y, por tanto, no se dio cuenta de que Skirnir se encontraba todavía cerca de él ni de cómo le robaba astutamente el reflejo de su rostro desde la superficie del arroyo cerca del cual se encontraba sentado, tras lo que lo aprisionó dentro de su cuerno de bebida, con la intención de derramarlo en el vaso de Gerda y con su belleza ganarse el corazón de la giganta para el señor.
Con este retrato, junto a once manzanas doradas y el anillo mágico Draupnir, Skirnir partió hacia Jotunheim, para cumplir con su embajada. Mientras se acercaba a la morada de Gymir, oyó el ruidoso y persistente aullar de sus perros guardianes, que eran personificaciones de los vientos glaciares. Un pastor que se encontraba velando por su rebaño cerca de él le contó, ante sus preguntas, que sería imposible acercarse a la casa, debido a la barrera de fuego que la rodeaba. Pero Skirnir, sabiendo que Blodughofi atravesaría cualquier fuego, solamente espoleó su caballo y, llegando ileso hasta la puerta del gigante, se vio pronto anunciado ante la presencia de la adorable Gerda.
Para tratar de que la bella doncella prestara oído favorable a las propuestas de su señor, Skirnir le mostró el retrato robado y ofreció las manzanas doradas y el anillo mágico, los cuales, sin embargo, ella rehusó altaneramente aceptar, declarando que su padre tenía oro de sobra.
Indignado ante su desdén, Skirnir amenazó entonces decapitarla con su espada mágica, pero ya que ello no asustó en lo más mínimo a la doncella, y tranquilamente le desafió, tuvo que recurrir a las artes mágicas. Grabando runas en su vara, le comunicó a ella que, a menos que cediera antes de que el hechizo concluyera, se vería condenada o bien al celibato eterno o a desposarse con algún gigante de hielo viejo a quien ella nunca pudiera amar.
Aterrorizada hasta la sumisión ante la aterradora descripción de su sombrío futuro en caso de que persistiera en su negativa, Gerda consintió finalmente convertirse en la esposa de Frey; no obstante pidió para su padre la mágica espada Saxnot, y se despidió de Skirnir, prometiendo reunirse con su futuro esposo en nueve noches, en la tierra de Buri, la arboleda verde, donde ella disiparía su tristeza y le haría feliz.
Encantado con su éxito, Skirnir regresó veloz a Alfheim, donde le recibió Frey ansioso de conocer el resultado de su viaje. Cuando supo que Gerdahabía consentido en convertirse en su esposa, su rostro se iluminó por la alegría. Pero cuando Skirnir le informó que tendría que esperar nueve noches antes de poder contemplar a a su prometida, volvió a entristecerse, declarando que el tiempo se le haría interminable.
Una noche es larga, dos lo son más.
¿Cómo podré esperar durante nueve?
Antes un mes pasaba más rápido
que media noche de bodas.
A pesar de su abatimiento de amante, sin embargo, el tiempo de espera llegó a su fin y Frey se dirigió veloz y dichosamente hasta la verde arboleda, donde fiel a su compromiso, encontró a Gerda, la cual se convirtió en su feliz esposa y se sentó orgulloso a su lado en su trono.
Según los mitólogos, Gerda no es una personificación de la aurora boreal, sino de la Tierra, la cual, dura, fría e inflexible, se resiste a las ofertas del dios de la primavera de adorno y fertilidad (las manzanas y el anillo), desafía a los resplandecientes rayos del Sol (la espada de Frey) y sólo consiente recibir su beso cuando se entera que de otro modo se verá condenada a la aridez perpetua o entregada enteramente al poder de los gigantes de hielo (hielo y nieive). Las nueve noches de espera son símbolos de los nueve meses de invierno, al final de los cuales, la tierra se convierte en la prometida del Sol, en los bosques donde los árboles están brotando con hojas y flores.
Se dice que Frey y Gerda se convirtieron en los padres de un hijo llamado Fjolnir, cuyo nacimiento consoló a Gerda por la pérdida de su hermano, Beli. Éste había atacado a Frey y había sido matado por él, aunque el dios del Sol, privado de su incomparable espada, se había visto forzado a defenderse con un asta de venado que había cogido apresuradamente de la pared de su residencia.


Libro elegido: Metamorfosis, de Ovidio.

En este manuscrito existen muchos ejemplos de dioses que intentan cortejar a bellas damas sin su consentimiento. Unos lo consiguen y otros, como fue el caso de Apolo y Dafne, se quedaron con las ganas al conseguir ella escapar. La semejanza en todos ellos es clara: la mujer siempre termina mal de una u otra forma. En el caso de Frey, su mujer es desdichada a pesar de que los textos digan que se siente feliz a su lado. Nadie se siente feliz si la obligan a hacer algo que no quieren bajo amenazas de cualquier tipo. 
Reflexionad al respecto.

11 comentarios:

  1. Hola! vengo de la iniciativa Seamos seguidores, ya he dejado mi apoyo a tu hermoso blog, te dejo el link al mío! te espero por allí. Saludos. http://labibliotecadeflorencia.blogspot.com.ar/ y mi canal de youtube por si quieres darme tu apoyo por allí: https://www.youtube.com/channel/UC8Pvgtm9eGvN8nXjyCUZfHg .

    Me encantan los dioses y sus historias, no conocía muy bien la de Frey pero ahora sí, gracias a vos. Muy buena descripción, super completa! Saluditos.

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    1. Hola, Florencia (te llamo así porque no sé cuál es tu nombre, que conste xD).
      No voy a borrar tu comentario porque has colocado algo sobre la entrada y he de darte las gracias por ello y decirte que me alegro de que te haya gustado el post, pero el spam no está permitido en este blog a menos que sea en la propia iniciativa habilitada para ello. Tenlo en cuenta para las próximas veces porque si vuelves a poner lo del inicio me temo que tendré que eliminar tu comentario.
      ¡Muchas gracias por pasarte!

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  2. ¡Hola!
    Cada vez que me paso por tu blog no deja de parecerme muy curioso, creo que este mundo me encanta ♥
    Respecto al libro tiene una pinta muy buena e interesante sobre todo si quieres saber más de los dioses.
    Gracias por la reseña.
    Besos ♥

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    1. ¡Hola, Yiyi!
      Me alegro un montón de que te esté gustando esta sección. Y cada vez que pasas por aquí, iluminas un poco más el post ;)
      Te aconsejo bastante a Ovidio como autor en sí, y si quieres aprender sobre mitología griega leete la Historia de Heródoto; es estupenda.
      Muchísimas gracias por tu comentario y muchos abrazos.

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    2. Gracias por la recomendación ¡la tendré en cuenta!
      Besos ♥

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  3. ¡Hola! Me encanta esta temática y sinceramente no conocía a este dios, así que muchas gracias por desasnarme.
    ¡Saludos!

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    1. Me alegro muchísimo de que te haya ayudado a conocer a este dios tan interesante.
      ¡Mil gracias por tu comentario!

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  4. No soy muy de esta tematica, pero nunca es tarde, besotes ;)

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    1. Te la recomiendo de todas formas porque yo también pensaba que no lo era hasta que la probé :D
      ¡Gracias por comentar!

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  5. Esta vez no me sonaba ni el libro ni frey (lo primero que he pensado ha sido en freya jajajajaja) y me ha gustado saber la historia que estas cosas me encantan ya sabes
    Un beso!

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    1. Tranquila que Freya vendrá en breve jajajaja
      Me alegro mucho de que te guste tanto y te espero en las siguientes ;)
      ¡Mil gracias por comentar!

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